Artículo #242
Botella liviana, negocio pesado: Por qué Chile debe moverse ya
En los principales mercados del vino, esta discusión ya no gira en torno a si hay que alivianar las botellas, sino al cómo hacerlo sin perder funcionalidad, seguridad ni identidad. La crítica internacional lo volvió un tema público: hoy el peso de la botella se mide, se publica y se cuestiona. Dejó de ser un detalle técnico para convertirse en un dato cultural y comercial.
Texto destacado
El camión espera. Dos pallets, el mismo vino, dos morales. En el primero, botellas de 600 gramos: vidrio grueso que pretende lujo. En el segundo, botellas de 420 gramos o menos: idéntico contenido, menor huella de CO₂, menos flete, menos costos, menos excusas.
El estándar global ya está sobre la mesa. El Bottle Weight Accord de la Sustainable Wine Roundtable fijó un objetivo claro: un peso promedio igual o inferior a 420 gramos para botellas de 750 ml hacia fines de 2026. No se trata de una consigna voluntarista, sino de un acuerdo impulsado por retailers que, en conjunto, comercializan alrededor de 250 millones de botellas al año. Es un estándar en marcha, no una hipótesis.
Chile no observa desde la galería. Viña Concha y Toro ya se sumó al acuerdo y comprometió reducir su peso promedio a 420 gramos o menos para 2026. Cuando el mayor productor del país toma esta decisión, el mensaje es inequívoco: el resto de la industria no puede mirar para el lado. O nos alineamos, o simplemente nos bajan del mercado.
Surge entonces la objeción habitual: “¿y la fragilidad?”. Es cierto que al bajar gramos se requiere reforzar cartones, rediseñar separadores y revisar el sistema completo de embalaje, desde la caja hasta el pallet. Pero lejos de invalidar el camino, esto lo vuelve más serio. Ingeniería de empaque, pruebas de caída y protocolos logísticos pasan a ser parte del nuevo ABC del negocio vitivinícola.
En Chile, además, los números mandan. Con la Ley REP y su Decreto Supremo N°12, cada gramo que se pone en el mercado implica huella ambiental y costo regulatorio: organización de la recolección, cumplimiento de metas y reportabilidad. Reducir masa por unidad mejora la ecuación económica y ambiental desde el primer día.
La buena noticia es que la oferta existe. Los catálogos nacionales ya incluyen botellas de 750 ml y 420 gramos, incluso en formatos tradicionales como Borgoña light. El problema no es técnico. Es de decisión, de prioridades y de plazos.
Mi posición es clara: estandarizar botellas de 420 gramos o menos en todas las gamas core y en el segmento premium accesible, y reservar excepciones estrictamente justificadas —con evaluación de ciclo de vida y relato transparente— para íconos auténticos o espumosos que requieran exigencias estructurales específicas. Todo lo demás son hábitos caros.
Entonces, ¿cuál es el plan? No se trata de un punteo, sino de una historia con principio y fin. Comienza en la bodega, con una auditoría honesta del portafolio: cuánto pesa cada SKU, por qué, para quién. Continúa con el proveedor, validando que la migración a ≤420 gramos sea drop-in, sin necesidad de reconfigurar la planta. En paralelo, se impone un reencuadre comunicacional: pasar del “vidrio que impresiona” al “diseño que cuida lo que importa”, y decirlo explícitamente en la ficha técnica, la contraetiqueta, el trade y la sala de ventas.
El proceso cierra en los canales y mercados con pruebas A/B: mismo vino, botella liviana, narrativa consistente. Se miden percepción, repetición de compra, roturas y costos REP. Si los datos avalan —y lo harán—, se escala. Si no, se ajusta: altura de hombro, color del vidrio, textura, tipografía, hasta que el código visual sostenga el nuevo sentido común.
¿Y los íconos? No propongo uniformarlo todo. Un vino de culto puede sostener un diseño particular si lo justifica con evaluación de ciclo de vida y una transparencia radical: “aquí hay más gramos y estas son las compensaciones”. La excepción existe, pero debe rendir cuentas. Para el resto del portafolio, la base del relato cambia hoy: menos vidrio, misma emoción.
Es cierto que existen botellas livianas mal resueltas, y que la inercia estética sigue siendo fuerte. Pero el sentido común del vino avanza hacia una síntesis más madura: eficiencia con estética.
Nos gusta decir que el vino chileno cuenta historias. Contemos entonces esta con claridad. Los líderes ya demostraron que alivianar no empobrece: quita ruido para que se escuche lo que realmente importa —el origen, la añada, la mano del enólogo—.
En 2026 habrá dos tipos de productores: los que convirtieron gramos en margen, y los que siguieron acariciando vidrio grueso en bodegas cada vez más silenciosas.
Yo elijo lo primero. Porque en el vino, como en la vida, lo que pesa de verdad es la historia, no la botella.
Referencias:
1. Campbell, B. (2024, febrero 19). Lighter is better. The Real Review. https://www.therealreview.com/2024/02/19/lighter-is-better/
2. Ministerio del Medio Ambiente. (2016). Ley N° 20.920: Ley marco para la gestión de residuos, responsabilidad extendida del productor y fomento al reciclaje (Ley REP). https://economiacircular.mma.gob.cl/ley-rep/
3. Ministerio del Medio Ambiente. (2020). Decreto Supremo N° 12/2020: Establece metas de recolección y valorización y otras obligaciones asociadas de envases y embalajes (DS 12). https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1157019
4. Robinson, J. (2023). Bottle lightweighting gains support, South Africa's rising exports, new smoke-taint study. JancisRobinson.com.
https://www.jancisrobinson.com/articles/bottle-lightweighting-gains-support-south-africas-rising-exports-new-smoke-taint-study
5. Robinson, J. (2023, febrero 18). Are lighter bottles in sight? JancisRobinson.com. https://www.jancisrobinson.com/articles/are-lighter-bottles-sight
6. Sustainable Wine Roundtable. (s.f.). The Bottle Weight Accord. https://swroundtable.org/action-areas/the-bottle-weight-accord/
7. Viña Concha y Toro. (2021, septiembre 2). Botellas livianas en Viña Concha y Toro [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=_2346zkMb-c
Sobre el autor:
Humberto Arroyo es un ejecutivo senior especializado en Ingeniería Industrial y Minera, con una extensa trayectoria en liderazgo internacional y dirección estratégica en sectores industriales, mineros y de servicios especializados.
Ex Oficial de Marina, es Ingeniero en Transporte Marítimo y Puertos por la Universidad del Mar, Magíster en Ingeniería Industrial por la Universidad Andrés Bello (UNAB) y Magíster en Business Engineering por la Universidad de Barcelona. Cuenta, además, con estudios de postgrado en ingeniería, negocios, marketing y economía.
Ha complementado su formación con programas avanzados en Winemaking y Wines of the World en Cornell University, así como con el Wine Marketing Program y The Business of Wine en la University of Cape Town – Graduate School of Business (UCT GSB). Posee certificación WSET Nivel 2 y ha cursado múltiples diplomados y másteres en Negocio del Vino, Enología, Viticultura, Enoturismo y Comunicación del Vino en reconocidas instituciones europeas y latinoamericanas, entre ellas la Universidad de Barcelona, la Universidad Pontificia Comillas (INEA), UNIR, UNED, la Universidad Andrés Bello, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de O’Higgins.
NOTA: Este artículo ha sido publicado en colaboración con el Diploma en Comunicación de Vinos de la Universidad Nacional Andrés Bello.